Ley prohíbe el castigo físico y los tratos crueles, humillantes o degradantes contra niñas, niños y adolescentes

Familias e instituciones educativas analizan la crianza sin violencia, para que en Colombia se conozca los componentes de la Ley 2089 de 2021

En un encuentro entre el Ministerio de Educación Nacional, el Instituto de Bienestar Familiar, el sector salud, y protección (comisarias de familia) y padres de familia, las cuales son las responsables de implementar la estrategia en cada territorio, dialogaron sobre las estrategias. El evento fue un webinar donde se unieron 647 profesionales.

La Ley 2089 prohíbe “El uso del castigo físico y los tratos crueles y humillantes porque tiene efectos negativos en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, no solo no es útil y dañino, sino que lleva a esconder y mentir para faltar a las normas, los límites y no permite llegar a acuerdos”, manifestó Alicia Vargas, de la Dirección de Primera Infancia del Ministerio de Educación

La prohibición aplica a las personas responsables de su cuidado, padres, madres, tutores y personal a cargo en el hogar, las instituciones educativas y otros entornos.

La norma no implica la pérdida automática de la custodia de los hijos que solo se contempla ante conductas repetidas que afecten la salud física o mental de niñas, niños y adolescentes.

El espíritu de la ley es preventivo y pedagógico, y ordena el desarrollo de acciones de acompañamiento en salud mental, tratamiento psicológico y manejo psicoemocional para las familias. El propósito es fortalecer las capacidades del talento humano de los sectores participantes para adoptar la Estrategia Pedagógica Nacional.

Se presentaron materiales pedagógicos desarrollados para apoyar a madres, padres y cuidadores en la construcción de alternativas de disciplina sin violencia, busca transformar los imaginarios, creencias y comportamientos que, social y culturalmente, han naturalizado el castigo físico y los tratos crueles.

Se recordó que el castigo físico y los tratos humillantes tienen efectos negativos comprobados en el desarrollo infantil, con impactos en el plano individual, interpersonal y comunitario. Prácticas como la palmada o el pellizco no enseñan disciplina. Normalizan la violencia, aumentan la probabilidad de que niñas, niños y adolescentes vivan situaciones de abuso a lo largo de su vida, inhiben la empatía y elevan su percepción de amenaza en el entorno.

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